EL PRINCIPIO DE LA IGLESIA
EN MÉXICO

Por Bill H. Reeves
 


     El hno. Apolos Rodríguez me ha pedido que escriba un artículo referente a mi parte en la historia primitiva de la iglesia en México.  Me presentó ocho preguntas para dirigirme en la formulación del artículo.  Las contestaré una por una.

         1. "Fecha de nacimiento".  Nací el 24 de octubre, 1925.

        2. "¿Eran cristianos sus padres?  ¿Cómo se llamaban?"  Mis padres, Hatton y Maria Cristina, sí eran cristianos cuando yo nací.  Los padres de mi madre eran cristianos, pero no sé si había cristianos en la familia más antes que ellos, mis abuelos.  Agrego que los padres y los abuelos de mi esposa también habían sido cristianos.

          3. "¿Dónde se crió?"  Nací en Cincinnati, Ohio, y fui criado en Covington, Kentucky (al cruzar el río Ohio, de Cincinnati).  Me gradué de la Escuela Superior en Covington en el año 1943. (Son doce años de escuela, desde el principio de la Primaria hasta el fin de la Superior).

          4. "¿Dónde estudió? ¿Dónde conoció a Wayne y Harris?" Mis estudios de nivel universitario los hice en David Lipscomb College, Nashville, Tennessee (dos años), y en Abilene Christian College, Abilene, Texas (dos años), graduándome del último en el año 1948.  En ese tiempo no era la política de dichos "colegios" (en los EE.UU. son escuelas de nivel de universidad) pedir ni aceptar donativos de las iglesias de Cristo. Eran nada más empresas privadas, separadas completamente de las iglesias locales. Ahora, el asunto ha cambiado por completo. Los dirigentes de estos "colegios" ahora piden y reciben donativos mensuales de iglesias locales. (Los hermanos liberales están divididos sobre el asunto, pero la mayor parte de ellos defienden tal práctica).


           Conocí a los hermanos Wayne Partain y Harris Goodwin cuando llegué a Nashville, Tenn. en el otoño del año 1943, a matricularme en David Lipscomb College. Wayne había llegado desde el estado de Oklahoma, y Harris era de Tennessee.  Durante el segundo año de escuela, Harris, ya informado sobre la obra del evangelio en México, comenzó a animar al hno. Partain, y a mí a que fuéramos a México, con el fin de estudiar el español y a dedicar nuestras vidas a la predicación en dicho país.

           5. "¿En qué año fue por primera vez a México?"  Fui en el año 1945.  Estuve un año.

           6. "¿A dónde fue la primera vez en México?"  Fuimos los tres primero a Saltillo, Coah., a estudiar el español por seis semanas, y luego a Torreón. Poco después, Wayne fue a Durango, Dgo., a trabajar con el hno. Francisco Ávila, y Harris y yo nos quedamos trabajando con el hno. Pedro Ruiz Rivas, en Torreón, Coah.

           7. "¿Desde la primera vez que fueron y hasta 1960 cuántas congregaciones más o menos se establecieron?" Me es difícil contestar esta pregunta con exactitud. Después de la división en la hermandad (ya obrando para mediados de los años cincuenta, digamos para el 1955), perdí contacto directo con muchas de las iglesias y de muchos del numeró creciente de predicadores en México, debido a la división. Pero yo conocía personalmente a casi todas las iglesias en México entre los años 1945 y 1955. Después del 1955, ya no podía andar libremente entre todas las iglesias, pues algunas comenzaron a aceptar las innovaciones del tiempo (el hno. Pedro Rivas siendo el factor principal en México que fomentaba la centralización y el institucionalismo).

 

           El año 1939 data el principio de la obra en México. El hno. Rivas fue invitado por el hno. Juan Wolfe a predicar en la iglesia hispana en El Paso, Texas. Se hicieron planes para la obra en México, y en octubre de ese año el evangelio fue predicado en Torreón, usando el hno. Rivas su hogar como lugar de reunión. Fue convertido un predicador metodista, el hno. Francisco Ávila. Para el año 1945 ya había congregaciones en Torreón, Coah., en Bermejillo y Durango, Dgo., en Fresnillo, Calera y La Colorada, Zac., y en Cd. Juárez, Chih.

           En junio del año 1945 el hno. Goodwin comenzó a redactar un periódico mensual, LA VÍA DE VIDA, primero en inglés, para informar a lectores de habla inglesa de la obra del evangelio en México. En el año 1946 se estableció una congregación en Monterrey, N. L.  El hno. Humberto Figueroa fue a predicar allí.  Una iglesia americana en Houston, Texas pagó la construcción de un edificio grande para la obra iniciante en esa ciudad, en Las Mitras.

           Para fines del año 1946 el hno. Rivas ya dirigía la publicación de LA VIDA DE VIDA, ya en español, comenzada por Harris, y siendo Wayne y yo "colaboradores".  En el Tomo IV, Número 12, de dic. 15 de 1948, leemos en el membrete: "Editor Responsable: Pedro R. Rivas.  Colaboradores: A. G. Figueroa, Francisco Ávila R., Humberto Figueroa, Manuel P. Gutiérrez, Bill H. Reeves, Santiago Figueroa, Wayne Partain, y John F. Wolfe".  En  el Tomo XIII, Número 12, de dic. del 1956, aparece el mismo membrete, ¡menos los nombres de los hermanos A. G. Figueroa y Manuel P. Gutiérrez!

            A principios del 1949, mi esposa Twilah, mi hija de seis meses, Linda Ramona, y yo entramos en México con todas nuestras posesiones para dedicar nuestras vidas al evangelio allí.  Unos meses después llegó la familia joven del hno. Wayne (su esposa, Faye, y su primer hijo de meses, Terry), y con el mismo propósito.  Nos establecimos en Torreón.  Nos hicimos miembros de la iglesia local y comenzamos a trabajar juntamente con el hno. Rivas. En noviembre de ese año, no pudiendo conseguir pasaporte para legalizar nuestra estadía en México como evangelistas (pues la Constitución de México prohíbe que el no nacido en México "ejerza el ministerio"), Wayne y yo decidimos salir de México y radicarnos dentro de Texas, en la frontera con México, donde legalmente (Romanos 13) podríamos continuar dedicando nuestras vidas a la obra en español.

           8. "¿Puede comentar brevemente cuál fue el impacto del liberalismo en la naciente iglesia en México?"  Después de la Segunda Guerra Mundial, que terminó en el año 1945, muchos proyectos de "iglesia patrocinadora" (la centralización de fondos de muchas iglesias en las manos de los ancianos de una sola iglesia para hacer una obra general) tuvieron su principio. Pero hasta el año 1950, no había habido ningún proyecto de centralización que abarcara toda la nación. Pero con el principio del famoso programa de radio por red nacional, "El Heraldo De La Verdad", ya como dos mil iglesias estaban enviando fondos mensualmente a una sola iglesia, grande en membresía y rica en finanzas, pero justificándose en su patrocinio, afirmando que es bíblico que otras iglesias envíen fondos a una iglesia "necesitada". El mismo tamaño de ese proyecto abrió los ojos de muchos hermanos por primera vez, y hasta el año 1960 hubo un buen número de debates públicos, como también muchos artículos en pro, y en contra, en diferentes periódicos de circulación en la hermandad. (Varios de esos debates fueron publicados en inglés, y todavía están de venta).

          En el año 1955 yo comencé una publicación mensual, EL INSTRUCTOR, en Harlingen, Texas.  El punto de controversia fue tratado frecuentemente. Iban los hermanos tomando cierta postura, con referencia a las cuestiones. Algunos, que al principio se oponían a la centralización y al institucionalismo (el enviar fondos iglesias de Cristo a instituciones humanas), cambiaron. No diré por qué cambiaron; pues, no sé.  Sí sé que el mayor número de las iglesias y de los predicadores comenzaron a anunciar su respaldo de la centralización, y más tarde del institucionalismo.  Recuérdese que yo estaba en el segundo año de EL INSTRUCTOR cuando el hno. Rivas quitó mi nombre del membrete de LA VÍA DE VIDA. (No que importe, pero mencionaré que con mi mano derecha diseñe el dibujo en la portada original de LA VIDA DE VIDA, y yo soy quien originé ese nombre para la publicación). En EL INSTRUCTOR no pude lograr que el hno. Rivas discutiera las cuestiones vivas del tiempo en las páginas de LA VÍA DE VIDA; él nada más de vez en cuando tiraba indirectas, sin tocar las cuestiones mismas. El hno. Partain y yo hicimos un viaje especial a México a nuestras propias expensas para estudiar con el hno. Rivas, y con otros, sobre las cuestiones recién levantadas, pero con el hno. Rivas todo fue en vano. Fue la última vez que le vimos en la vida. Era hombre de educación, dedicado al campo de la educación, y veía en las iglesias locales fuente de ingresos para su sueño, una escuela en México de nivel de universidad. No es sorpresa que apoyara las innovaciones del tiempo.

         Durante los años entre el 1949 y el 1955 yo seguía yendo a México a predicar en series, mientras trabajaba tiempo completo en "el Valle de Texas" (entre Reynosa y Matamoros, Tamps., en el lado de Texas).  En ese tiempo conocía a todas las iglesias en México, excepto en el noroeste, de Chihuahua a Baja California. Se establecieron un buen número de iglesias en los dos lados de la frontera, entre Reynosa y Matamoros, y entre McAllen y Brownsville. Yo bauticé a unas 200 personas en Weslaco, Texas, y en la región contigua.  La obra comenzó a florecer en los dos lados de la frontera. Durante los años entre el 1951 y el 1955 en debates formales, y en estudios informales, las cuestiones surgidas se discutían, mayormente tocante al nuevo programa de centralización, El Heraldo De La Verdad.

         Cuando la división comenzó a cristalizarse, más o menos en el año 1955, la mayor parte de las iglesias en el norte de México, influidas por hermanos conservadores en la frontera, permanecía fiel, pero las iglesias del interior de México, de Monterrey para el sur, influidas más por el hno. Rivas y su escuela para predicadores, se identificaban ya solamente con las iglesias liberales en los EE.UU.  Hay muchos factores que entraban en el caso, pero uno en particular fue sencillamente éste: si el sostenimiento (dólares) venia de iglesias americanas que iban tras el liberalismo, las iglesias mexicanas, y los predicadores, recipientes de él, estaban de acuerdo.  (Claro es que no hablo de casos particulares, sino del cuadro general. No obstante hubo varios casos en que los predicadores me admitían tal hecho).

          Las páginas de LA VÍA DE VIDA, los primeros tomos, son una fuente excelente de la historia de la iglesia del Señor en México.  Todavía vivimos algunos que éramos jóvenes cuando tuvo su principio. Hablando por mi mismo, recuerdo muy bien los años que datan del 1945. Gracias, hermano Rodríguez, por el privilegio de revelar estos datos.

Enero 13 de 1989.

Bill H. Reeves,

312 E. Zipp Rd.,

New Braunfels, TX   78130.

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 UNA ACLARACIÓN 

      Algunos me han preguntado respecto a mi oposición a Las Escuelas Para Predicadores, patrocinadas por iglesias de Cristo, en vista de ser yo graduado de algunas escuelas, y de mi participación de años atrás en cierto proyecto escolar. Se pinta el cuadro para presentarme como de todo inconsecuente, si no de hipócrita o ingrato, pues se cuenta que ahora me opongo a lo que más antes promovía. Tal representación es totalmente falsa, pues ignora los hechos del caso y confunde las dos clases diferentes de escuelas involucradas.

       1. Soy graduado de Abilene Christian College (ahora, Abilene Christian University), una empresa privada, una institución humana.  Por años después de graduarme de dicha escuela, no era cosa nada común que iglesias de Cristo donaran dinero a ella. Y todavía hay iglesias liberales que rehúsan donar dinero a tales instituciones. Era nada más una escuela privada, un negocio dirigido por cristianos.

       2. El hno. Rivas procuraba establecer en Torreón una escuela igual en naturaleza, una universidad, una empresa privada. En ese proyecto yo participé, pidiendo dinero a individuos solamente. Fue en el año 1949. Pero no se pudo conseguir los fondos necesarios, ni para comprar el terreno necesario. No hubo interés suficiente. Por eso, se disolvió el proyecto, y la Mesa Directiva acordó donar el dinero juntado de individuos al hno. Rivas. Con ese dinero se pudo edificar la segunda planta del edificio original de la iglesia en Torreón, y el hno. Rivas comenz6 una escuela para predicadores. Comenzó como un proyecto de la iglesia local en Torre6n. En ese tiempo (a fines del año 1949) salí de México y me radiqué en Texas.

       3. Entre los años 1952 y 1955 yo era miembro de la iglesia hispana en McAllen, Texas, la cual también como obra local ofrecía clases bíblicas diariamente para predicadores y otros. En algunos casos fondos eran recibidos de iglesias de otras partes, pero venían directamente a los predicadores, y no a la iglesia local, ni a ninguna centralización. Eran casos entre los recipientes y las iglesias interesadas. Al mismo tiempo animábamos a las demás iglesias locales que se ocuparan en la misma clase de actividad. No promovíamos nada de nivel de hermandad.  

       4. Las Escuelas Para Predicadores que se han establecido a través de los años, desde la década de los cincuenta, son casos de centra- lización, siendo diferentes iglesias patrocinadoras las que las fundan, las financian, y las dirigen, muchas veces desde los EE.UU. Se solicitan fondos de otras muchas iglesias locales, y luego la patrocinadora negocia la Escuela en la América Latina, controlando todo el asunto. Esto es totalmente diferente de cualquier cosa en la cual este servidor haya participado.

       5. Nunca me he opuesto a que existan es- cuelas privadas, como tampoco hospitales, or- fanatos, asilos, casas de publicaciones, u otras empresas privadas. Todas éstas son institu- ciones humanas, con diversos fines y metas. Son negocios para ganancia financiera, o no. A lo que me opongo es sencillamente a que estas instituciones humanas metan la mano en los fondos de las iglesias de Cristo. La iglesia del Señor, que es divina, no depende de nada instituido por el pobre hombre. Y me opongo a que una sola iglesia local se constituya central para obra de nivel de la hermandad. Me opongo a la centralización, pues no es bíblica. Viola la autonomía de la iglesia local.

Bill H. Reeves

Reimpreso octubre, 1991. 

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       La centralización y el institucionalismo, obrando en México desde hace cinco décadas, ha dado ocasión que entraran en dicho país, como en todo el mundo hispano, más innovaciones nuevas.  Ahora hay casos de nacionalización de la iglesia. Ya existe la Iglesia de Cristo Nacional con su junta directiva compuesta de personas de diferentes congregaciones y lugares.  Hay casos de llamados “Misioneros” que dominan congregaciones en las cuales no son miembros.  Hay casos de ancianos de una iglesia americana que reclaman supervisar iglesias de otros países cuya lengua no entienden.  Hay más y más de “encuentros,” “retiros,” y proyectos de vida puramente social.  La apostasía no se detiene. 

Bill H. Reeves

7 de abril, de 2004

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