EL VESTUARIO INDECENTE

Edward O. Bragwell

Versión de Armando Ramírez
 

 
 

     Desde la caída del hombre en el Jardín de Edén, los hombres y mujeres han necesitado vestirse adecuada y decentemente. Cuando Adán y Eva pecaron se volvieron conscientes de su desnudez y se avergonzaron—un conocimiento y sentido de vergüenza muy necesitado en un mundo invadido por el pecado.  Ellos intentaron vestirse con delantales de hojas de higuera, pero Dios les vistió más adecuada y decentemente (Gén. 2:25;3:21). Es interesante que el Texto Sagrado no dice que los delantales les vistieron, sino más bien, fueron las túnicas que Dios hizo para ellos.

      Escuché a un hermano decir que si él pudiera encontrar algo del fruto que Adán y Eva comieron, él se lo daría a las hermanas en grandes cantidades, de modo que pudieran abrir sus ojos y saber que estaban desnudas (Gén. 3:7). Pudiera añadir que muchas estarían todavía cociendo algo menos que hojas de higuera y todavía considerarse debidamente vestidas.

EL ADORNO: INTERNO Y EXTERNO

      Las malas interpretaciones de la enseñanza del apóstol Pedro sobre el adorno exterior (1 Ped. 3:1-4), ha conducido a varios extremos. Algunos concluyen que todo adorno exterior tal como el portar joyería de oro, llevar cintas en el cabello y cosas semejantes están prohibidas. Debiera ser obvio que esto no es lo que Pedro quiso decir. Algunas versiones como la King James y American Standard traducen la cláusula como “atavío fino”; Sin embargo, la palabra fino es solamente una interpolación, suplida por los traductores y así es indicado por los traductores a través de las palabras itálicas en la Versión New King James.

     Este es uno de los pasajes considerados “no…pero” donde la porción “no” del pasaje puede ciertamente ser importante, pero no es tan importante como la porción “pero”. (Juan 6:27 es otro ejemplo de tales pasajes).  Habiendo entendido correctamente que el adorno interior es más importante que cualquier adorno exterior. Uno no debe concluir que el adorno exterior no es de ninguna importancia. Cualquiera que diga que “el vestuario no hace al hombre”  podría estar en lo correcto, pero es también cierto que el vestuario puede ser un reflejo del hombre y la mujer.  La forma en que vestimos envía ciertas señales sobre nosotros. Esta es la razón por qué las mujeres piadosas debieran vestir como mujeres que profesan piedad (1 Tim. 2:10). Ellas desean señalar su verdadero carácter ante todos. El vestuario de uno puede reflejar el nivel socio económico (Sant. 2:1-4). Aunque, entre los santos, ninguna parcialidad debiera ser mostrada basada sobre este factor; no debiéramos mostrar favoritismo hacia uno cuyo vestuario puede reflejar prosperidad o pobreza. Sin embargo, el hecho todavía permanece, que la forma en que uno viste dice algo sobre la persona.

       El vestuario de uno puede reflejar la actitud de uno hacia cierta ocasión. Cuando José estaba por aparecer ante Faraón, él “se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón” (Gen. 41:14). La princesa Esther quiso una audiencia con el rey, de modo que ella, “se vistió su vestido real ” (Esther 5:1). Un invitado a las bodas fue expulsado de la fiesta de bodas del rey a su hijo por no llevar el vestido de bodas (el cual nos es dicho era una costumbre que lo supliera el anfitrión), (Mat.22:11-12). Todo esto apunta al hecho que las ocasiones especiales requieren la atención especial siendo esta enfocada en el vestuario de uno. Como uno se viste para la ocasión, reflejará la actitud hacia esa ocasión.

      Cuándo nos reunimos para participar de la Cena del Señor y así conmemorar el gran sacrificio de nuestro Salvador y en términos generales, adorarle, ¿No es esta una ocasión muy especial? ¿Es esto un evento casual? Sin embargo, algunas veces algunos hermanos que tienen buena ropa que se acomoda para otras ocasiones especiales, y que son cuidadosos para arreglar su apariencia para esas ocasiones; asisten a los servicios de adoración luciendo como ellos se verían al venir o haber estado encabezando la matanza de animales. Las ocasiones casuales requieren la apariencia casual; la adoración pública al Señor no es una ocasión casual!

VESTUARIO Y CARACTER

       El vestuario de uno pude reflejar las rasgos del carácter personal de uno. Por ejemplo, si alguien, con los medios para vestir de otra manera, habitualmente aparece en público con ropa y cabello desarreglado. Esto es una buena indicación de pereza y falta de cuidado de su parte.

       De la misma manera, uno puede indicar piedad o impiedad por la forma en la que uno viste. Salomón se refirió de un joven vacío de entendimiento, reuniéndose con una mujer con el atavío de una ramera (Prov. 7:6-9). Judá juzgó mal a Tamar, considerándola una ramera a causa de su apariencia exterior (Gén. 38:15). Esto no justificó la acción de Judá, pero muestra que la apariencia exterior de uno puede enviar señales impías. Muy a menudo he escuchado decir que algunas hermanas visten “semejante a las mujeres que andan en la calle” y esto no es difícil de creer. Una persona que profesa piedad debiera vestir como tal (1 Tim. 2:10). Si los Cristianos no son la clase de personas inmorales y no quieren ser identificadas como tales, entonces no debieran indicarlo por la forma en que visten lo que realmente son!

      La forma en que los Cristianos visten debiera indicar un sentido de modestia, decoro y moderación, porque estas características debieran ser parte de su mismo carácter. Las tres significantes palabras griegas, refiriéndose al carácter del cristiano, son también usadas relacionándose al atavío de la mujer cristiana en 1 Tim. 2:9: “Kosmios”, “Aidos” y “Sophrosune”. La forma en que uno viste es indicativo de si la persona posee estas características o no. “Kosmios” (Modestia) significa  “ordenadamente, bien arreglado, decente, modesto… de buena conducta (1 Tim.3:2)” (W. E. Vine).Aidos” (“con decoro”--NKJV. “Con sentimiento de vergüenza”--KJV, “decencia”--NIV). “Es esa modestia la cual está permanentemente enraizada en el carácter” (W. E. Vine). “Sophrosune” (“moderación”--NKJV, “sobriedad”--KJV, ASV), “Es el gobierno habitual interno de uno mismo, con su constante control sobre la pasión y los deseos…” (W. E. Vine).

       Los que profesan piedad deben ser gobernados por la pureza (del griego Hagnos—Fil. 4:8, 1 Tim. 5:22, Tito 2:5, Sant. 3:17, 1 Ped. 3: 2, 1 Jn. 3: 3), más bien que por la sensualidad. Ellos buscan ocultar más bien que vergonzosamente (o indecentemente) revelar su desnudez (Ex. 28:42, Apoc. 3:18; 16:15). Ellos debieran abstenerse de cualquier ropa sexualmente provocativa (Prov. 7:10,11,21-23). Al hacer esto, ellos pueden mantenerse puros y evitar ser piedra de tropiezo para otros (Mat.5:28; 18:6-9).

LO QUE ESTAMOS OBSERVANDO

      Más y más cristianos están vistiendo en una manera sexualmente provocativa. De hecho, los cristianos que han sido enseñados que la ropa sexualmente provocativa esta equivocada y todavía quieren llevar semejante vestuario por estar “de moda” son los únicos que intentan negar que esa ropa es provocativa. Muchas personas en el mundo libremente admiten que esta es la razón porque ellos encuentran ese vestuario atrayente. El vestuario sexy es el nombre del juego con el cual muchos diseñadores de moda en este mundo tratan de seducir y vender. Muchos llevan ropa en público que casi llega a la completa desnudez. La vergüenza de su desnudez es revelada o porque es muy corta o muy ajustada.

    Veo algunas veces a hermanas afuera en sus jardines, en tiendas de compras, en áreas de recreación, en las playas y lagunas o en eventos deportivos (donde ambos, los fans y los participantes) exponer al menos tanto cuerpo como ellas lo harían en su ropa interior. Observo también hermanos en los mismos lugares sin camisa en shorts muy cortos. Si todo esto es vestuario decente o modesto—qué pudiera ser inmodesto o indecente y todavía ser llamado vestuario! Recuerde que hay algo llamado “vestuario modesto” que necesariamente implica la realidad del “vestuario inmodesto”.

      Otros llevan ropa, aun a los servicios de la iglesia, que no podrá ser tan corta, pero si muy reveladora. Las faldas y vestidos que son tan cortos que se vuelve imposible que la persona se ponga de pie o se siente en una manera decente y que revela mucho más cuerpo que los shorts mencionados anteriormente. Los vestidos, las faldas, los pantalones, la ropa interior y el sostén que están tan ajustados a la piel que revelan las mismas formas de las partes privadas, son todo muy frecuente de ponerse hoy. Los vestidos y las faldas, aunque pudieran estar cerca de los tobillos, están algunas veces cortados tanto que revelan toda la pierna en cada paso. Los vestidos  muy cortos en la parte superior son tan comunes. Una persona que defiende el diseño de tal vestuario como decente y nada sensual; O es horriblemente ingenuo o ¡vergonzosamente deshonesto!

      Hermanos y hermanas, necesitamos ser cuidadosos en la forma en que vestimos; pero, más importantemente, necesitamos constantemente examinar nuestros corazones, de modo que desarrollemos y protejamos ese sentido básico de decencia y decoro que debiera caracterizar a los cristianos--Y luego, entonces, vestirnos como nos corresponde.

 ---Via Searching The Scriptures Vol.XXXII; Num.7; Págs.12-13; Julio de 1991. Versión al Español por Armando Ramírez (Agosto de 1998).

 
   
free hit counter