¡NO DIVIDAN LA IGLESIA!

Por Emilio Acevedo S.

 

 
 

 La expresión común "¡No dividan la iglesia!" está generalmente a flor de labios en la mayoría de los cristianos cuando hay conflictos doctrinales en la iglesia. Es cierto que ningún cristiano responsable y fiel quedará indiferente ante los conflictos que generan la  división en la iglesia.

 El apóstol Pablo escribe a la iglesia en los corintios “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones para que se hagan manifiesto entre vosotros los que son aprobados.” (1 Cor. 11:19). Es preciso o “necesario que vengan tropiezos” (Mat18:7), porque el conflicto entre la verdad y el error siempre revelará quien es quien, en cuanto a la conducta de aprobar y desaprobar.

 Es necesaria la división  en el sentido de que en  el plan de Dios estas cosas malas logran un buen efecto, pues, en el conflicto habrá quienes promoverán sus “propias ideas “ y quienes insistirán en retener “…la forma de las sanas palabras” (2 Tim. 1:13). El conflicto siempre mostrará estos dos motivos.

 Aunque no lo deseemos, la división estará presente en la iglesia. Aún Cristo advirtió: “es necesario que vengan tropiezos” (Mat. 18:7), pero también  oró para que hubiera unidad  (Jn. 17:20-23),    Cristo explicó la naturaleza de esta unidad, el Padre y el Hijo eran uno en propósito, amor y también lo eran en DOCTRINA. Muchas veces esto es ignorado, Jesús sostuvo que él hablaba lo que el Padre le había dado (Jn. 12:49).

El Apóstol Pablo exhortó a los corintios a que hablaran una “misma cosa”   para que no hubiera división (1 Cor. 1:10). Esto sería posible por tener “una misma mente”,  esta “mente” tiene que ver con la mente de Cristo. (1 Cor. 2:16). La única forma de estar “perfectamente unido”  es por perseverar en la doctrina de  Cristo, la doctrina de los apóstoles (Hech. 2:42; 2 Jn. 9). Esto es guardar la unidad del Espíritu (Ef. 4:3), todo fiel cristiano estará  “Solícito en guardar la unidad en el vínculo de la paz”.  Pero cuando la Palabra de Dios es transgredida y hermanos fieles levantan la voz para hacer ver a la hermandad la doctrina de error que se está presentando; la paz a la cual apela el que promueve el error no es la paz de Efesios 4:3.

   Algunos no quieren defender la Sana Doctrinas, no quieren compromiso con la verdad y exclaman: ¡NO DIVIDAN LA IGLESIA! haciendo vista gorda al error. El error siempre causa la división, nunca la división es causada por defender la verdad. Hoy muchos hermanos no quieren defender la verdad, ni  “contender por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3). Estos hermanos abogan por la unidad en diversidad, ellos claman por paz pero la paz que buscan es una paz ficticia, no buscan la paz con Dios sino que buscan la paz con los hombres.

Cuando se presenta la división en la iglesia con ella se presentan las táctica del falso maestro. El que quiere introducir doctrina de error, el innovador, quien con palabras suaves y lisonjas persuade a los indoctos e inconstantes.

 El innovador se presenta diciendo que su enseñanza es algo inocente, que ¡no afecta la salvación!  que ¡es cuestión de opinión! diciendo que ¡no hay que dogmatizar! De esta forma busca abrir la mente de los oyentes para introducir su falsa enseñanza.  Siempre, en toda generación, el carácter del innovador ha sido el mismo, sus tácticas se repiten. Su principal propósito es hacer cambios a lo revelado por Dios. Detrás de toda apostasía está la actitud singular del innovador que es,  NO RESPETAR la autoridad de las Sagradas Escrituras. Aunque gritará diciendo respetar la Biblia, en su corazón tiene un altar a su “dios”  la innovación. Cuando los hermanos fieles le resisten, él dirá: ¡QUIERO LA PAZ Y LA UNIDAD!. Pero lo único que realmente quiere es que nadie se oponga a sus cambios e  innovaciones. Cristo  nos enseñó como descubrirlos, el dijo: “Por sus frutos los conoceréis” (Mat.7:16).

 No nos dejemos impresionar, los innovadores siempre han usado las mismas tácticas. Por ejemplo, los innovadores de la década del 50, hasta el día de hoy acusan de  divisionistas a los hermanos que resisten  sus innovaciones y se oponen a sus instituciones humanas y a la iglesia patrocinadora.

Siempre el innovador ha acusado de destruir la PAZ y la UNIDAD de la iglesia al que se opone a sus cambios. Así como Acab acusó a Elías de Perturbador, (1 Reyes 18:17-18), así los innovadores acusan a los hermanos fieles que le resisten en su desvío y apostasía. Calza muy bien aquí la respuesta que Elías dio a Acab en esa ocasión.  “Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová y siguiendo a los baales”. Los innovadores, impulsados por el mismo espíritu de Acab, exclaman: ¡NO DIVIDAN LA IGLESIA!  Pero son ellos los que la dividen con sus cambios e innovaciones, apartándose de los mandamientos  de Jehová, y siguiendo a su “ídolo” la innovación.

El innovador, ayer se presentó con el INTITUCIONALISMO y la CENTRALIZACIÓN. Hoy viene con el MODERNISMO, fascinado y embriagado con “…los argumentos de la falsamente llamada ciencia”  (1 Tim. 6:20), queriendo poner por sobre la INFALIBLE PALABRAS DE DIOS, las teorías y observaciones de los hombres incrédulos, tomándolos como base para interpretar la Biblia. considerando así insuficiente la revelación de Dios en cuanto a la creación.

No nos dejemos engañar, la verdad es ésta: El que divide la iglesia del Señor es el innovador. No el que defiende la Sana Doctrina.

Hermanos, sigamos contendiendo “…ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3). 

 

Emilio Acevedo Salinas.

E- mail  milines55@Yahoo.com

 

 

A un índice      A otro artículo (Junta Varones) por E. Acevedo 

  free hit counter